Psicología en el deporte.

La psicología en el deporte ha pasado de ser algo secundario, a convertirse en uno de los pilares de un buen deportista. Debido a la tremenda especialización que existe en el deporte, la técnica y la preparación física están desarrolladas al máximo, y a alto nivel todo el mundo las tiene perfectamente trabajadas. Además al ser un deporte de combate, uno puede estar perfectamente en forma y ser técnicamente perfecto, y perder con alguien que no alcanza esos niveles, simplemente por cuestiones “de cabeza”. Ahí entra la psicología, como herramienta para poder manejar nuestras sensaciones y nuestros sentimientos y poder elegir correctamente. Para no dejar que nos controlen esas sensaciones y poder ser nosotros los que decidamos qué hacer.

Como todo en el deporte, cuanto antes empecemos a enseñar a “manejar la cabeza” , mejores resultados tendremos. Lo primero será enseñar al alumno a que identifique cómo se encuentra en los diferentes momentos: nervioso, dormido, si tiene miedo, si tiene ganas o no, si se distrae, el por qué le pasa todo esto. Uno de los puntos más interesantes es la concentración. Ésta es la capacidad de controlar nuestro foco atencional (según Weinberg y Gould). Este foco es, basicamente, en qué nos estamos fijando y prestando atención en cada momento. El foco puede ser más o menos amplio y recibir más o menos información. No es bueno tener la atención muy focalizada en un solo elemento, como fijarnos exclusivamente en la mano del adversario, ni tan amplio como para que te llegue información del contrario, del arbitro, del público, de tu entrenador, de tus compañeros…. esto sería también un foco externo, que también puede ser interno, atendiendo a sensaciones, sentimientos, pensamientos…. Por ello tenemos focos amplios o reducidos, internos o externos. Hay que ser capaz de dirigir, ampliar y reducir ese foco a lo que nos interese. El ejemplo más evidente y que más sucede en las competiciones, sobre todo con los más jóvenes, es cuando en un asalto el tirador tiene que saber a qué atender entre: el entrenador, sus compañeros, el arbitro, el contrario, sus padres en la grada, el entrenador y los compañeros del adversario, sus sensaciones que le dicen que lo está haciendo regular, o que está cansado… La concentración es, otra vez, la capacidad de manejar ese foco atencional, dirigirlo, ampliarlo o reducirlo según la situación.

Existen ejercicios para ir ejercitando las capacidades de concentración que DEBEMOS enseñar a los más pequeños para que cuando lleguen a las competiciones tengan esos mecanismos interiorizados y sean capaces de manejar ese foco correctamente. Hay muchos más elementos psicológicos que comentaremos más adelante, como los niveles de activación, el pensamiento negativo o positivo, la autoconfianza, los diferentes síndromes que afectan a los deportistas, ejercicios y un largo etc.

¿Creéis que la psicología es importante en el deporte, y más concretamente en esgrima?

Psicología en esgrima

Psicología en esgrima

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